Proteger, enlazar, tomar prestado

Un talismán es aquello que ubicamos en la frontera de nuestros cuerpos y nuestras casas para que nos proteja del afuera. Por eso esta exposición empieza en su frontera: el muro exterior de este edificio. Sobre él nos recibe una mano blanda, un hamsa.

El hamsa es quizás el talismán más famoso del mundo. Las tres religiones abrahámicas lo tomaron a préstamo, aunque relegado a sus bordes, ya que tanto el islam como el judaísmo rabínico prohiben la superstición pero la toleran de facto. Por eso, es un símbolo popular de coexistencia más allá de las doctrinas. 

Claudia Hersz, Amuleto Coexistence, técnica mixta, 80×160 cm, 2008

Para los artistas argentinos y brasileños que formamos parte de esta exposición, esa coexistencia no es un postulado ideológico sino la realidad de nuestro ADN misturado, en países de migrantes donde todo se contamina, se antropofagiza y fecunda. Desde allí operamos; nuestras obras son huella de manos que buscan —acaso de manera fútil— mirar, crear, reparar lo quebrado.

En el centro: Nisan Almog y Shlomit Yaakov (Mejadra Eyes), Aura, videomapping, 2’22”, 2024

En el fondo, un hamsa no es más que eso: “que Dios te vea y te proteja”, y como toda visión es una promesa de tacto, nuestra mano-almohada hace lo posible por acariciar y ampliar el abrazo, proteger el nido y a la vez extender el manto de paz hacia los vecinos. 

Lucía Erijimovich, El ABC, óleo sobre tela, 70×30, 2023

Pero este talismán-almohada está sobre el muro y al lado hay un guardia de seguridad (un shomer) y juntos señalan que hay un muro, que hay algo que proteger. La mano indicial que señala la barrera que nos separa. De los otros y de nosotros mismos.

Agustín Jais, Gates, video, 11’, 2025

En la ley judía hay cuatro tipos de shomer y uno se llama shoel, el que pide algo prestado.

Lucía Erijimovich, Es para vos, Arriba, Vela del amor y Quemándome, 2024

Shoel también significa “preguntar”. Más que arrojar lejos, los artistas de Talismã tomamos préstamos desde los bordes o más allá de ellos, para traerlos más acá y con ellos preguntarnos por nosotros mismos y nuestra comunidad. 

Izquierda: Maya Dikstein, Fios de memoria, video, sonido, 19’, 2024

¿Acaso esos préstamos no están en el corazón del pueblo judío, desde el inestimable aporte de la cultura griega al seno mismo del judaísmo rabínico hasta el intercambio cultural que define al judaísmo diaspórico? Son, sin embargo, préstamos que no devolveremos. Ficciones del pasado, el presente y el futuro que decidimos proteger y nutrir, enlazándolas con nuestras historias.

Caroline Valansi, Copacabana (de la serie “Memórias Inventadas em Costuras Simples”), fotografia intervenida, 2009

A veces no hace falta punzar: los huecos ya son demasiado vastos, las cosas ya están demasiado rotas, y debemos reinventarlo todo: salir más allá del muro para delirar el presente y permitirnos delinear algún futuro. 

Allá vamos, afuera, llevando puestos nuestros talismanes.

Mabel, מ–פ, video, sonido, 7’, 2020
Miru Brugmann, Banca de cerâmica
  • AJLA es una organización independiente, apolítica y sin fines de lucro dedicada a consolidar una red plural de agentes culturales vinculados a la comunidad judía en América Latina e impulsar la industria cultural de la región.

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