La otra cara de Yente

En una ponencia a comienzos de año, la historiadora Andrea Giunta fue enfática: el aporte de lo judío a las artes visuales en la Argentina no está suficientemente investigado ni ponderado, como sí sucede en el teatro, la literatura o incluso el tango. Pero una exposición en el Museo Judío de Buenos Aires y Templo Libertad (que forman parte de la red de Fundación Judaica) recoge el guante nada menos que con una exposición dedicada a Yente, una pionera de vanguardia cuya estrella se vio en ascenso en los últimos tiempos… pero su experiencia y su obra judía, no tanto. Hasta ahora.

“Esta exposición nace de una investigación sobre la relación de la obra de Yente con su legado judío, con lo que ella hereda de su familia, en tradiciones, valores, cultura”, dice Tamara Kohn, directora del Museo Judío de Buenos Aires y curadora de Yente. Retrato de un legado. A 120 años del nacimiento de Eugenia Crenovich —así su nombre real—, la exposición recupera un gesto que el propio museo lleva desde su fundación: integrar la historia de inmigración judía en la Argentina y sus rituales con el arte moderno argentino. En 1967, Yente fue una de las primeras en donar obras al flamante museo de la calle Libertad. Hoy, ese gesto encuentra eco en una nueva lectura curatorial que apuesta por mostrar una dimensión poco explorada su obra y así vuelve a tender puentes entre vanguardia y judaísmo.

Lo judío en el arte argentino: una deuda pendiente

En los últimos años, Yente ha sido objeto de una creciente revalorización. “Creo que tiene que ver con varias cosas”, dice Kohn. “Por un lado el reconocimiento de artistas mujeres a nivel tanto global como local. Por otro lado el trabajo que viene haciendo el archivo Yente–Del Prete. Y tal vez, la adquisición de obra por parte del MoMA y el enfoque en los latinoamericanos en un museo tan icónico también colaboró a que la rueda siga girando”.

“Además, creo que en el último tiempo nos venimos pensando a nosotros mismos desde nuestras relaciones sociales, y en cambio alejándonos de los ismos y de las etiquetas. Creo que la dupla de Yente y Juan Del Prete causa especial curiosidad. La exposición de MALBA unos años atrás dejó su marca en ese sentido, en vez de encasillar a Yente en lo abstracto, las artistas mujeres o alguna otra etiqueta de moda, se centró en la pareja de artistas. Y Yente justamente no encaja en las etiquetas porque su obra es muy diversa, y entonces de repente podemos alejarnos de la cuestión de la abstracción como tal y ver su obra desde los lentes de la experiencia como descendiente de inmigrantes judíos.”

En su discurso de apertura, Kohn recordó un detalle curioso: en un catálogo del museo de 1974, se mencionaba a Yente como “una artista muy alegre, con un estilo muy particular, que no adhiere a un movimiento particular”, destacando dos obras de temática judía y apenas mencionando una obra “geométrica”. Paradójicamente, sería esa faceta la que más tarde la consagraría como la primera artista argentina en cultivar la abstracción. Pero la idea de esta muestra es “mostrar a una Yente distinta de la que suele recordarse en los circuitos del arte moderno”, aclara.

¿Por qué no se investigó el aporte judío a las artes visuales en el país? ¿Es esta exposición la punta de lanza de un trabajo más amplio de puesta en valor de ese legado?

“La realidad es que nunca se motivaron estas búsquedas desde la propia academia. Las asociaciones de estudios judaicos latinoamericanos no tenían entre sus primeras generaciones historiadores del arte. Venían justamente de otras áreas como el teatro, el cine, la literatura, incluso la musicología.” 

“Yo en ese sentido fui sapo de otro pozo durante mucho tiempo. Pero en los últimos años hay más interés local por el tema de las diásporas y desde los historiadores del arte llega el interés en estos temas. Y no me sorprende que sean historiadores del arte latinoamericanistas los que ahora presten atención a este tema.”

“Ojalá la muestra de Yente sea solo un comienzo desde el Museo Judío y que inspire a otros a incluir o explorar lo judío en la cultura local. Es un área que muchas veces otros colegas no se animan a indagar, generalmente por respeto. Pero en el Museo Judío tenemos las herramientas para poner el tema sobre la mesa. Muchos piensan que lo judío se limita a lo religioso, yo lo veo como expresiones de la experiencia o el legado judío en el arte, es mucho más amplio.”

Historia y vanguardia

Retrato de un legado toma su título de los llamados “retratos-recuerdo”, una serie de pinturas familiares que Yente realizó a partir de fotografías y objetos heredados, en las que los encajes, los textiles y las puntillas de la Europa del Este se transforman en materia pictórica. A ellos se suman collages y libros de artista inspirados en relatos bíblicos que la artista produjo entre los años treinta y setenta. 

Ese hilo entre herencia y modernidad, que atraviesa toda la exposición, es especialmente evidente en el libro de artista Septem Dies. El relato bíblico de la creación del mundo es acompañado por seis obras maravillosas que llevan la tradición judeocristiana al límite de la abstracción y que dialogan claramente con las búsquedas del arte moderno latinoamericano. Y en esa articulación, el museo encontró también una forma de renovar su propio relato.

¿Cómo dialoga la exposición con tu propuesta curatorial como directora del museo? ¿Creés que el museo debe unir historia y arte moderno y contemporáneo de alguna manera en particular?

“El museo tiene una colección muy grande y un relato museográfico bastante completo. Hace décadas que se busca hablar de vanguardia y actualidad, no es una propuesta mía ni novedosa. Lo que se buscó en la programación de este año que está llegando a su fin es conectar activamente la muestra permanente y el patrimonio en archivo con las temporales o actividades especiales, y así potenciar el patrimonio.”

“La experiencia del Museo Judío se vive a través de la visita y una de las consignas es que las muestras temporales motiven al espectador a aprender más sobre esos temas en la exposición permanente que habla de historia y de tradiciones del pueblo judío. No sé si hay una forma particular de hacerlo, intentamos que en cada propuesta haya algo novedoso para unir ambos temas. Por ejemplo en la de Yente vemos un libro que cuenta la historia de los pampistas, que te lleva directamente a aprender más sobre la inmigración judía. Y el libro de los Macabeos te conecta directamente con jánuca, que está también en nuestra muestra permanente en la sección de festividades.” 

“La exposición de Yente dio lugar a esos guiños. En el caso de la que hicimos en marzo sobre Marruecos, el guiño era estilístico y estaban señalizados todos los objetos de culto marroquíes en nuestra colección. Creo que es una forma de generar una experiencia diferente e integral.”

Perlas

En una vitrina, una postal enviada por un tío desde un Congreso Sionista —“el mismo tío que le traía las revistas de arte europeas con las que ella aprende y que colecciona desde muy chica”— dialoga con los retratos intervenidos de sus abuelos. En la otra punta de la sala, una escultura y una pintura geométricas coronan la exposición y revelan que, más que dos caras de una misma moneda, la obras judías y la abstractas de Yente van tomadas de la mano en un cuerpo de obra intrigante.

No podemos irnos sin preguntarte cuál es tú obra preferida.

“¡Qué difícil elegir! Voy a hacer trampa y decirte dos. De los retratos-recuerdo me gusta mucho el cuadro de Las hermanas porque juega con muchos elementos de la carpeta con puntilla sobre la que pinta y se adapta a ese formato. La composición me parece bellísima y los colores, súper alegres. Además tiene una ventanita secreta en la parte de atrás que si se cuelga separada de la pared le entra luz y se puede ver cómo ésta atraviesa la puntilla. ¡Esos son los beneficios de ser la curadora y de haber visto la obra antes y después de ser enmarcada!”

“De los libros de artista, mi favorito es José en Egipto, que lamentablemente tuvimos que exponer sólo una parte. Me maravilla el diálogo que tiene con tantos pintores, estilos y épocas, el uso de los colores, la forma que logra lo narrativo… Puedo seguir horas, porque me encanta, cada vez que la miro le encuentro algo nuevo.”

“Yente. Retrato de un legado” se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 17.30 h en Libertad 769, hasta el 15 de marzo de 2026.

  • AJLA es una organización independiente, apolítica y sin fines de lucro dedicada a consolidar una red plural de agentes culturales vinculados a la comunidad judía en América Latina e impulsar la industria cultural de la región.

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