Sucedió en la FIL de Guadalajara el pasado diciembre.
El primero de diciembre de 2024, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara —el evento literario más importante del mundo hispanoparlante—, la reconocida escritora mexicana Silvia Cherem presentó su último libro, Por nuestras libertades, ensayo creado tras el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023.
La presentación —así como otro panel de diálogo alrededor del tema— fue objeto de una manifestación de sectores antisionistas. La periodista denunció ataques físicos y hostigamiento hacia ella y los asistentes al evento.
Pocos días después, Silvia Cherem contó cómo vivió los hechos y el detrás de escena en entrevistas a Imagen Radio y a Enlace Judío.
Por su parte, en una extensa crónica como uno de los protagonistas de la feria, Rogelio Villarreal relató con detalle cómo fueron las protestas durante la presentación del libro de Silvia Cherem y también en otras mesas:
Afuera del salón en el que Raudel Ávila y Nicolás Alvarado presentaban el libro de la periodista Silvia Cherem, Por nuestras libertades (antes de que sea demasiado tarde): Claves para entender el Medio Oriente y el oscurantismo que se avecina en Occidente (México: Aguilar, 2024), (…) había un par de señoras que sostenían una bandera palestina y proferían, casi sin aliento, frases y slogans como “No compren esa propaganda sionista” e “Israel genocida”. Dice Cherem:
“Cuando llegué no me reconocieron y tomé videos. Gritaban “¡Genocida!”, repartían papeles contra mi libro, gritaban contra mí por ser judía, era un ataque personal, antisemita. Amigos míos contactaron a seguridad de la Expo Guadalajara. La Guardia Nacional retiró de la puerta a los manifestantes. Algunos se quedaron y hostigaron a la gente”.
Otra mesa fue interrumpida por un grupo de manifestantes que gritaban “Desde el río hasta el mar Palestina vencerá”, (…) y “Los niños de Gaza no son una amenaza”. Una mujer se cubría con un hijab y algunos hombres llevaban kefiyas, algunos incluso vestían un chaleco con un letrero con la palabra PRESS. La mesa, irónicamente, se llamaba “Otras formas de conversar en México”. En esa mesa participarían personas con puntos de vista divergentes sobre la guerra de Israel contra Hamas, como Maruan Soto Antaki, Adina Chelminsky, Jacobo Dayán y Naief Yehya —para quien Hamas es un «grupo de liberación»—. Dayán incluso escribió en X–Twitter: “Sobre la mesa en FIL. Los panelistas que volvimos al auditorio tomado recibimos de una de las manifestantes la afirmación de que el diálogo no resolverá esto y no sirve de nada”.
J. S. Zolliker estaba entre el público y escribió unos días después: “Apenas comenzó Dayan a dar su introducción y a comentar que él era árabe y judío y que estaba en contra de la violencia, cuando orquestadamente, gente del público, todos vestidos con sus playeras negras, comenzaron a gritar ‘genocidas’ y ‘cerdos’”. En otra parte de su artículo “Lo que yo viví” narra que
un muchacho muy delgado y tremendamente tembloroso, gritó que había miles de muertos en Palestina. Le dije que sí, que era terrible, pero que en México tenemos más de 200 mil asesinados más otros cientos de miles de desaparecidos y no los vi reventando la plática de ninguno de los representantes del gobierno. Se colocó un cubrebocas y comenzó a gritarme —con mucho nerviosismo—, que los panelistas eran supremacistas blancos.
¿Qué les impide a los manifestantes sentarse a escuchar —incluso a quienes coinciden con ellos— y después expresar sus opiniones? Me pregunto si les importan los más de cien mil cadáveres con signos de tortura encontrados en la tumba masiva, víctimas del régimen de Assad, o alguno de los más de cincuenta conflictos armados alrededor del mundo, o la suerte de los uigures, de los kurdos o de los yezidíes.
El antisemitismo no es más que la reacción de los estratos medievales y decadentes de la sociedad contra la sociedad moderna […]; bajo una máscara de socialismo aparente sólo sirve a intereses reaccionarios; es una variedad del socialismo feudal, con el cual no podemos tener nada en común. […] En suma, el antisemitismo es el socialismo de los imbéciles.— Engels, Arbeiterzeitung, 9 de mayo de 1890.
En cambio, la presentación del libro del mayor antijudío en México, Alfredo Jalife, fue festejada con aplausos y aprobación del público: Gaza: geopolítica de la barbarie de Israel. Jalife escupió erráticamente los lugares comunes del antisemitismo: los judíos no son judíos sino jázaros, que la banca Rothschild es la verdadera creadora del Estado de Israel, que los judíos controlan los medios, que Israel “lleva quince guerras”, sin mencionar que el pequeño país judío nunca ha empezado ninguna de ellas. Tampoco dijo que Hamas, Hezbolah, los Hutíes e Irán han lanzado miles de bombas contra Israel desde el 7 de octubre del año pasado. Los judíos son “semitas fake”, concluye rotundamente Jalife, el embaucador, quien finge no saber que el término antisemita fue acuñado en 1873 por el periodista alemán Wilhelm Marr para descalificar únicamente a los judíos como una “raza”.
La presentación completa del libro de Silvia Cherem se puede ver en Youtube, y la autora compartió unas páginas en la Revista Milta.
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