Al polvo volverás

A propósito de la obra Adama VaEnayim de Sara Camhaji, ¿de dónde viene el rito de colocar tierra sobre los ojos del difunto?

Rabí Eleazar sabía de desgracias. Sus padres habían visto caer el Templo, y él se escondía de la persecución de Adriano en el norte de la tierra de Israel. Él se salvó, pero quien lo nombró rabino no tuvo esa suerte: fue descubierto en el acto y asesinado brutalmente.

Pero hubo tiempos más apacibles para él. Ya convertido en uno de los grandes sabios de su generación, R. Eleazar paseaba junto a un compañero cuando vio un tipo de comercio particular: estaban importando a la tierra de Israel ataúdes… completos. Eran personas que habían vivido fuera de la tierra de Israel —probablemente en Babilonia, adonde estaba yéndose la mayoría de esa generación diezmada por Roma— pero volvían a ella en su descanso final. Su amigo se ofuscó como se ofuscan hoy algunos al ver a sus compatriotas irse del país a hacerse la Europa. “Cuando estaban vivos desdeñaron la Tierra al irse, ¿y ahora la impurifican con sus cadáveres?” Pero R. Eleazar, siempre con una frase de Torá en la mano, le dijo que se relaje y le explicó la tradición: “Al llegar a la tierra de Israel, ponen un poco de tierra en el ataúd, porque ‘Su tierra expía los pecados de Su pueblo’1”.

Así se cuenta en el Talmud de Jerusalén2, escrito en los primeros siglos de nuestra era. Hoy sigue siendo así: en cualquier lugar del mundo, los miembros de la Jevrá Kadishá, las sociedades dedicadas a la preparación del met o meta para su entierro, recitan esas mismas palabras que dijo Rabí Elazar al colocar tierra sobre los ojos cerrados por siempre.

Como pasa siempre en el judaísmo, el tiempo va cargando de sentidos los ritos más mundanos. Para algunos, el origen era asegurar que los ojos no volvieran a abrirse, pero los místicos dijeron que los ojos que aún pueden mirar este mundo no pueden concentrarse en el próximo. También dijeron que quienes fueron enterrados fuera de Israel tienen que volver a ella para poder resucitar3… y un puñado de tierra importada hace el truco. Un paso más allá, y ya en el siglo XVII los comentarios al Tur4 y Yosef Caro5 registran el sherblaj: a la tierra se le agregan vasijas rotas, tierra convertida en forma y luego partida en pequeños pedacitos tan frágiles como el cuerpo sobre el que se colocan. “Somos polvo”, nos recuerda el salmo6.

Lynn Greenhough es parte de la Jevra Kadisha de su ciudad en Canadá. Su grupo trabaja de forma lenta y coordinada. Purifican el cuerpo, lo visten, lo guardan. Sus acciones son tan importantes como las tefilot y los salmos que pronuncian en conjunto con cada parte de la tarea. Repiten el versículo del libro de Bamidbar sobre los kohanim, los sacerdotes descendientes de Aaron: “Que no se acerquen para ver el kodesh hakodashim ser desmantelado, o morirán”7. Lynn explica8: los kohanim eran los encargados de colocar vasijas puras, santas, en el corazón del Templo. Mientras que el resto de los mortales ni siquiera tenía permitido mirar las vasijas, los sacerdotes no podían ver el Templo —su mundo— caer. Lynn coloca tierra y restos de vasijas sobre los ojos del met para proteger la visión del alma a punto de entrar en el próximo mundo. Y, también, la de quienes aún viven en este.

  1. Devarim 32:43 ↩︎
  2. Talmud Yerushalmi, Kilaim 9:3 ↩︎
  3. Midrash Tanjumá, Vaiejí 3 ↩︎
  4. Yehoshua Falk, Prisha 362:2 ↩︎
  5. Shulján Aruj, Yoré Deá, Simán 363 ↩︎
  6. Tehilim 103:14 ↩︎
  7. Bamidbar 4:20 ↩︎
  8. Lynn Greenhough, We do the best we can: Jewish burial societies in small communities in North America. Ottawa: National Library of Canada, 2002 ↩︎
  • Agustin Jais

    Agustín Jais (Buenos Aires, 1985) es artista y diseñador. Fundó el Club Cultural Matienzo, donde fue curador de exposiciones y director artístico de festivales y programas de residencia. Trabaja como consultor para organizaciones dedicadas a la educación judía y la inclusión social. Fue speaker en congresos internacionales, traductor de inglés y hebreo y docente de arte y cultura digital. Vivió en Jerusalem entre 2020 y 2023. Es presidente de AJLA.

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